La pena de muerte no es justicia
El estado de Texas ha consumado esta pasada madrugada la abominable ejecución del preso número 400 desde la reinstauración de la pena capital.
El individuo cruelmente asesinado en el día de hoy, por la supuesta justicia, se llamaba John Ray Conner, de 32 años de edad, acusado de un asesinato cometido hace 10 años.
Conner se ha convertido en el preso número 21 en recibir una inyección letal en el estado de Texas, para acabar con su vida, y el número 400 ejecutado en el estado, desde que en 1976 el Tribunal Supremo de Estados Unidos permitió la reinstauración de la pena capital en el país. Se trata de las cifras más elevadas en todo territorio nacional norteamericano, colocando así a Texas a la cabeza en ejecuciones de acusados que esperan en el 'corredor de la muerte'.
La media de ejecuciones en Texas, es de 24 asesinatos judiciales por año. Media que este año seguramente se superará, puesto que hasta el momento ya han sido vilmente ejecutados 21 reos condenados a muerte fría por quienes supuestamente imparten justicia.
Durante el periodo de cinco años en que George W. Bush fue gobernador de Texas, se llevaron a cabo en este Estado ciento cincuenta y dos ejecuciones. Sin duda, este dato pone de manifiesto quien es el actual presidente norteamericano, el cual ya tiene una trayectoria, y ha continuado en su línea al invadir Irak, mediante la vomitiva guerra en que a sumido el país de los iraquíes.
Por su parte, la ONG Amnistía Internacional denuncia que Estados Unidos, a través de las ejecuciones judiciales, "continúa haciendo caso omiso de los principios internacionales de justicia y dignidad humana", al tiempo que subraya que "un tercio de las ejecuciones llevadas a cabo en Estados Unidos desde su reanudación en 1976 han tenido lugar en Texas".
"En 1972, la Corte Suprema de Estados Unidos, dictó una suspensión temporal de las ejecuciones, fundándose en la arbitrariedad de la aplicación de la pena de muerte", recuerda la ONG, para quien "los políticos locales y federales deben armarse de valor para superar la politización de este castigo embrutecedor y ofrecer un liderazgo activo en materia de Derechos Humanos". "Debe detenerse de una vez por todas la cinta transportadora de la muerte", concluye AI.
Indudablemente, la pena de muerte, no es para nada representativa de aquello que significa justicia. Tan solo es un acto que pone de manifiesto la barbarie humana.
Entiendo que en un momento de rabia, pueda desearse la venganza, e incluso que se produzca la venganza como respuesta inmediata a un acto sangriento, pero obviamente ese no es el cometido de la justicia, más teniendo en cuenta, que se aplica la pena de muerte con total alegosía y premeditación.
La pena de muerte, es un acto de pura barbarie, ya que de antemano se decide poner en conocimiento del preso, el momento en que este morirá.
Obviamente, la aplicación de la pena de muerte, es algo irreversible, de ahí que se dan caso en que se ejecutan inocentes.
Un país que alardee de ser de derecho y democrático, no puede en ningún caso tener vigente la pena capital, puesto que es un cruel asesinato premeditado en el nombre de la justicia. Eso no es justicia, eso es simple venganza, y además venganza sin atenuante alguno.
Matar en nombre de la justicia, es peor que las muertes que provocan los asesinos sin la cuartada de la supuesta legalidad.
Solo por el hecho de que EEUU mantenga vigente la pena capital, ya demuestra que país es. Que los norteamericanos no tengan la arrogancia, de hacer pretender creer estar por la libertad y la democracia, ya que en realidad les falta mucho para la libertad y la democracia.
